Soportar

SOPORTAR

Pilar tiene una historia de extremos: situada en el límite sur del Paraguay, anclada en un ángulo formado entre el río homónimo y el Paraná, ha sabido persistir a la amenaza de las crecidas de ambos caudales hídricos; pero, también, cíclicamente separada del resto del país por inundaciones de uno de los mayores humedales del país —con una fauna y flora que por años ha sido exuberante, a pesar de las transformaciones sufridas, tanto para la adaptación para cultivos diversos como por un esfuerzo por consolidar comunicaciones ruteras, muchas veces precarias y provisionales— Pilar tiene los contornos dibujados por distancias infranqueables y una consciencia de aislamiento que ha marcado el hacer y el estar de sus pobladores.

 

Las curvas de las crecidas, cíclicas, es cierto, pero también fuertemente determinadas por la injerencia del hombre, han vuelto a poner en jaque a los pobladores que confrontan un paisaje idílico con la amenaza de una nueva invasión de las aguas, y que las políticas públicas no han sabido contener.

 

Animada por Agustín Barúa —médico psiquiátrica con experiencia en psiquiatría comunitaria que viene trabajando desde hace algún tiempo en la región— Ruth Estigarribia realizó visitas a Pilar con la intención de extender una práctica artística basada en gestos indiciales que buscan exponer situaciones de desigualdad, y que ha tenido en su serie Teleprompter (2015), consistente en la impresión de frases infelices de Horacio Cartes sobre las fachadas de las casas de los afectados y desplazados por la crecida del Paraguay en Asunción, uno de los momentos más fuertes y expresivos de la artista.

 

En colaboración con residentes de Pilar, Estigarribia realizó la obra Soportar: sobre el muro de uno de los diques que protege la ciudad de la inminencia del río (el muro elegido fue el situado junto a la Manufacturera Pilar, destacada como una de las principales fuentes de trabajo de los pilarenses), se dispuso bolsas de arena con el fin de dibujar letras. Sobre ese cordón fofo y esponjoso de tierra, gracias a la gestión de los propios pobladores, se logró llevar un camión de arena que a los pocos metros se hundió y que tuvo que ser rescatado con un tractor, evidenciando la fragilidad del muro. Comenzó así un acarreo penoso de bolsas cargadas (las mismas empleadas para levantar el muro de contención), con las cuales poco a poco se escribió la palabra SOPORTAR.

 

Mientras el débil muro trata de proteger a los pobladores del río, un muro de otra naturaleza, mediático, niega la ansiedad en la que está sumida la ciudad y destaca las bellezas de Pilar, en una clara campaña de apoyo a Pedro Alliana, uno de los referentes políticos que ha gozado del apoyo del presidente Horacio Cartes, y ahora flamante presidente del Partido Colorado.

Entre lúdico y desesperado, el gesto de los pobladores constituye una suerte de llamado de auxilio, un S.O.S. —como esas señales escritas con los materiales encontrados, objetos del propio suelo organizados de modo que una vista aérea identifique el sitio en el que los náufragos sobreviven[1]—. Ese llamado de auxilio invita a sumergirse en la realidad dura y adversa de Pilar, en la que el acoso de las aguas constituye solo uno de los frentes contra los cuales la comunidad ha estado luchando, que incluyen un alto índice de suicidios y trata de personas.

 

El llamado de auxilio es también un llamado de ilusión, una expectativa doble que busca señalar tanto la precaria esperanza en el muro como un deseo y una fe, pero sobre todo un testimonio de fuerza y de resistencia.

 

Por Damián Cabrera

 

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[1] De hecho, no han sido pocas las veces en las que la única manera de llegar hasta Pilar, en sus incontables crecidas, haya sido, además de por agua, por aire.

 

- Enlace original: http://www.vientofuerte.com/news/2016/04/27/soportar/#sthash.a4oOdkAe.dpuf

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