PERFORMANCE

LAS FLORES DEL MAL

Tríptico xilográfico presentado para el concurso Henry Matisse 2013, que obtuvo una Mención Honorífica. Fue presentado acompañado de una performance, dónde con los mismos elementos que elegí crearlos, intento alterar las matrices originales, para otorgar un nuevo aura a las obras de xilograbado, reproducidas a impresión manual. Las mismas imagenes que ya tenían matrices alteradas, se reproducian con imagenes digitales, invocando al efecto de reproducción del pop art.

 

 

A partir de las flores como elemento decorativo

 

Las flores, como objeto inspirativo del arte decorativo, nos plantean diversas contradicciones desde el punto de vista formal y conceptual, pero sacadas de sus representaciones puras y naturalistas, desprovistas de sus recursos retóricos, irrumpidas sus estéticas suaves y delicadas: los tallos como sinuosidades misteriosas, los pétalos como fragtalidades desbordantes y dinámicas, los floreros derrumbados y obsoletos, los capullos invertidos, el fondo como una gran estructura orgánica, sin padrones demasiado estables, produciendo ese sentido de movimiento dramático y vital. Así, las mismas flores, aquellas que han sido desencajadas de su mundo romántico y aburridamente anecdótico, devienen concepto, interpelación, perturbación.

 

La generación del contundente contraste por la oposición del blanco y el negro no significa aquí tan solo la mera restitución y valoración del xilograbado como técnica sino, además, como fuente de movimiento, organicidad y drama.

 

Replanteados los métodos tradicionales del xilograbado, se abandona la incisión del buril, recurriendo al taladro, a la mecha, al cúter. Pero además se alteran los métodos de reproducción dejando de lado la prensa por la trabajosa y meticulosa impresión manual. Esta alteración de los procedimientos permite, por una parte la experimentación y despliegue de nuevas formas y el control de las intensidades, resaltando los plenos para generar la profundidad en los orificios, dando fuerza a los contornos y enfatizando el fondo orgánico.

 

El xilograbado además nos cuestiona sobre la reproductibilidad de la obra de arte, y sobre la pérdida del aura, pero además nos retrotrae a las diversas estrategias del mercado para reauratizar determinadas estéticas glamorosas, como el pop art, y controlar desde las lógicas perversas del capital la circulación de la obra de arte.

 

En la segunda, una performance en situ la obra interpela y recusa esta lógica, interrumpiendo la base de su reproductibilidad, destruyendo su matriz misma, restituyendo al artista sus potencialidades y a la obra arte su originalidad.

 

No se trata aquí de generar una duplicidad donde por una parte se encuentra el arte objetual y por la otra la performatividad, sino, por el contrario, es permitir, evidenciando toda la síntesis creativo-destructiva del discurso artístico, que la obra sea al fin consumada.

 

 

Rubén Capdevilla

Texto y curaduría

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